La brújula de mi vocación pedagógica 🧭
Desde varios años atrás cuando decidí estudiar pedagogía y tuve contacto con niños/as por primera vez en un aula de Educación Infantil, me sentí como quien descubre un mapa nuevo. El centro educativo estaba lleno de pequeñas voces que gritaban en alto “profe”, miradas nerviosas y abrazos tímidos. En estos primeros días de adaptación del alumnado de tres años, mi tarea fue acompañar a los más pequeños/as. Fue entonces cuando entendí que, en la educación muchas veces no somos el faro que brilla, sino la brújula que orienta en el camino.
Soy Gema García Pontiel, estudiante de cuarto curso de Pedagogía en la Universidad Complutense de Madrid y futura pedagoga (dentro de muy poco tiempo jejeje) y mi brújula siempre apunta a lo mismo, la atención a la diversidad. Me interesa especialmente el acompañamiento de niños/as que atraviesan situaciones difíciles como situaciones de duelo, dificultades en el proceso de aprendizaje o contextos familiares desestructurados. Creo que la pedagogía es también un acto de escucha y respeto a la historia de cada uno de los alumnos/as y familias que confíen en mi.
Mis herramientas como pedagoga en formación no son de papel, pizarra y tiza, sino empatía, trabajo en equipo, organización, intervención, responsabilidad y escucha activa. Son competencias que me ayudan a sostener las realidades complejas que trae consigo cada niño/a y cada familia.
Mi horizonte está claro: trabajar en un gabinete psicopedagógico o en un equipo de Atención Temprana (AT), espacios donde la brújula pueda seguir señalando el rumbo.
Como suelo repetir: “mi labor personal y profesional siempre va a ser acompañar a las personas en las diferentes etapas de su vida”

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