El duelo en la infancia❤️🩹
El duelo es una experiencia natural y universal que vivimos las personas en algún momento de nuestra vida, pero pocas veces nos detenemos a pensar cómo lo viven los más pequeños. Hace unas semanas leí el libro “El duelo: crecer en la pérdida” para la asignatura de Pedagogía Social. Este libro nos invita a mirar de frente este proceso, no como un tabú o a través de la tanatofobia que experimenta la sociedad actual sino como parte esencial del desarrollo humano.
Entonces ¿cómo entienden la muerte los niños según la edad?✨
El modo en que un niño afronta la pérdida depende de manera casi total de su etapa de desarrollo cognitivo y emocional.
1. Primera infancia (de los 2 a los 5 años)👶🏻
- La muerte se ve como algo reversible, parecido a un sueño.
- El niño espera que la persona fallecida regrese.
- Priman las reacciones conductuales (miedo a dormir, irritabilidad, necesidad de mayor contacto físico…)
2. Infancia intermedia (6-9 años)👧🏻
- Se comprende que la muere es algo irreversible, a pesar de que se siguen teniendo dudas del “cómo” y del “ por qué”.
- Pueden aparecer sentimientos de culpa o fantasías (“quizá si me porto bien, vuelve”).
- Sus emociones se mezclan y chocan con un pensamiento que aún es egocéntrico.
3. Preadolescentes (10-12 años)🧒🏻
- Entienden que la muerte es algo definitivo.
- Surgen preguntas existenciales y su duelo es más parecido al de los adultos.
- Puede mostrarse rabia, tristeza profunda o aislamiento; que debería de ser observable si es mantenido en el tiempo y aumentado en la intensidad.
Pero, lo importante además de conocer cómo se refleja, es el acompañamiento emocional durante el proceso🫂
El silencio, tabú o la tanatofobia de los adultos puede generar aún mayor miedo ante una pérdida; por ello, acompañar a un niño en este proceso debe de implicar:
- Nombrar a la muerte con palabras claras. “Ha muerto” y no “se fue a dormir”, porque entonces no comprenderán si la muerte es irreversible o si por el contrario, esa persona va a volver.
- Validación de emociones. Reconocer que sentirse triste esta bien, incluso que sentir enfado o no sentirse bien, es parte del proceso y que el duelo no tiene una única emoción.
- Ofrecer espacios para la pregunta y la curiosidad. Los niños suelen preguntar una y otra vez sobre las mismas cosas y la repetición de estas suele ser parte del proceso de asimilación de la pérdida.
Cabe destacar que el proceso de duelo no ocurre únicamente ante la pérdida de un familiar o ser querido, aunque me haya centrado en ello, sino que, el duelo se produce también en estos diferentes ejemplos: cuando hay un cambio de hogar, migración, fracaso escolar, ruptura o separación de los padres...
Por último, el punto clave que desarrolla este libro es el de entender que el duelo, aunque es doloroso, también forma parte de una experiencia de crecimiento personal, en los niños:

Qué interesante! No hemos hablado del duelo en toda la carrera y me parece algo muy necesario. Muy buenos tips, me los guardo! Lastima que en adultos siga siendo un tema medio tabú.
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